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BARRO A FUEGO LENTO

  • 1 ene 2016
  • 4 min de lectura

Lo que más le gusta a Salvador Núñez de hacer cerámica es poder crear cosas que le son útiles a las personas en su vida diaria: un vaso, una pipa, un plato o un recipiente que albergue cualquier cosa que a la gente se le pueda ocurrir; pero lo que más le gusta es que pueda ser una obra estética en sí misma.

A sus 24 años, Salvador gasta gran parte de sus días y su tiempo en trabajar en un taller de cerámica en el centro de la ciudad. El resto del tiempo se enfoca en sus estudios y otras actividades: “la cerámica es celosa”, dice justificando el tiempo que le dedica a esta labor.


Barroko Tropical, su proyecto personal, es el resultado de éste esfuerzo. Es una comunión de ideas y talentos en tres campos: indumentaria, joyería y cerámica. Todo dentro de un concepto y un estilo “innovador pero que conserva la escencia de lo tradicional”, explica.


¿Cuándo fue tu primer acercamiento a la cerámica?


-Hace aproximadamente 5 años tuve mi primer encuentro con la cerámica cuando me metí al FARO Indios Verdes, un lugar en el que diferentes artistas y artesanos enseñan distintos oficios y dan talleres gratuitos. Ahí aprendí las cosas más básicas como amasar y hacer uniones del barro para poder modelar. Esto me comenzó a atraer demasiado y busqué formas de seguir obteniendo más conocimientos sobre ello. Solamente estuve un par de meses y luego me salí porque era un proceso de aprendizaje muy lento.


¿A dónde te cambiaste?


-Conocí a un japonés ceramista que me invitó a tomar cursos en el taller en el que trabajaba. El lugar se llama “Mono Rojo” y actualmente trabajo con él ahí. Allí comencé a trabajar desde cero: aprendí a elaborar el barro y los esmaltes con los cuales trabajamos.


El proceso para hacer cerámica es lento, cansado y difícil, confiesa Salvador. Pero también explica que no es un trabajo tedioso, que le gusta y le “desestresa” estar en el taller aunque sea para amasar el barro.

Barro para reciclar. Foto: Ricardo García

¿Cuál es el proceso para hacer una pieza de cerámica?


-Primero hay una receta que debemos seguir. Tenemos que pesar los materiales según el tipo de barro con el cual se quiere trabajar sea este porcelana, stone ware, reciclado de color o blanco.


Explica que la porcelana es más blanca, más dura y tiene un poco más de resistencia a golpes o calor; la otra es más amarillenta y es ideal para trabajar con esmaltes; y los reciclados son los restos que quedan cuando trabajas una pieza o los excesos que quitas de ahí, la diferencia entre estos es que el de color es más resistente para modelar cosas más grandes y tiene un tono rojizo.


-El material es polvo al principio, después se tiene que vaciar en un recipiente y se mezcla con ayuda de un taladro y mientras se está mezclando con ayuda de otra persona se va vaciando un poco de agua. Esto se mezcla hasta que se haga una consistencia cremosa. Después se pone a secar en unos yesos los cuales están en el exterior para que se pueda secar con la ayuda del sol. El yeso también ayuda a secar porque absorbe el agua del barro. Hay que estar checando que no se seque demasiado para que no quede duro porque así el barro no se puede trabajar. La consistencia tiene que ser como de plastilina para que se pueda trabajar.


Fotos: Ricardo García

“El trabajo -en este punto- apenas comienza”, ironiza y explica que después ese barro tiene que ser amasado mínimo 200 veces para que quede listo para poderse trabajar. Parece excesivo pero este paso es fundamental porque el amasado sirve para quitar las burbujas de aire que hay en el barro, si no se amasa bien y quedan burbujas se corre el riesgo de que la pieza explote o se rompe cuando se hornee la pieza.


Después se puede trabajar la pieza y cuando está lista tienen que esperar a que se seque el barro para poder meter la pieza al horno y se hace una primer quema que se llama sancocho. Posteriormente se preparan las piezas poniéndoles esmaltes o pigmentos para hacer el diseño y darles color, después se vuelven a llevar al horno y se hace una quema de alta de 1200º. Este último proceso dura aproximadamente 10 horas y cuando se llega a la temperatura se tiene que esperar hasta 12 horas para que se enfríen las piezas y poder “abrir el horno y ves tu piezas terminadas”.


Colocando a pieza terminada esmalte con compresora. Fotograma extraído de video por Salvador Nuñez.

¿Consideras que la gente paga el precio justo por una pieza que conlleva todo este trabajo?


-No rotundo –responde sin titubear-, cuando les dices el precio a las personas incluso se sorprenden y se espantan de la cantidad. Les parece excesivo y el artesano tiene que bajar el precio de sus productos para poder obtener ganancias de ellos…


Aunque le gustaría hacer trabajos más grandes y con diseños más complejos sabe que eso no es rentable aquí. Acepta que se ha enfocado en hacer pipas porque es lo que más vende con la gente joven, incluso los bongs –que son más caros que otras piezas- se venden con más facilidad y rapidez. Sabe que lo que él ofrece son diseños atractivos y un concepto de cerámica innovador e irreverente.


Pipas de cerámica de alta temperatura. Foto: Karen Carrillo.

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